Protocolo cancer
Protocolo de apoyo integral para fortalecer el organismo durante y después del tratamiento oncológico
Recibir un diagnóstico de cáncer puede cambiar tu vida en pocos minutos.
Aparecen preguntas.
Miedo al tratamiento.
Miedo a los efectos secundarios.
Miedo a perder fuerza, cabello, apetito o autonomía.
Miedo a que la enfermedad avance o regrese.
Miedo a tomar una decisión equivocada.
También aparece una gran cantidad de información.
Dietas.
Ayunos.
Suplementos.
Jugos.
Terapias alternativas.
Testimonios que prometen resultados rápidos.
Y en medio de todo eso, necesitas claridad.
En Revierte entendemos que el cáncer no es una sola enfermedad. Cada tumor tiene una biología, una localización, una etapa, unos marcadores y un tratamiento diferente.
Por eso este protocolo no sustituye cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia, hormonoterapia, terapia dirigida ni seguimiento oncológico.
Su objetivo es acompañar ese tratamiento.
Con el Método Revierte trabajamos el estado nutricional, la masa muscular, el metabolismo, el intestino, la boca, el sueño, el estrés, las deficiencias, la actividad física y las posibles interacciones entre medicamentos y suplementos.
La estrategia siempre debe ajustarse al tipo de cáncer, estadio, histología, receptores, mutaciones, tratamiento activo, función renal y hepática, peso, apetito y riesgo de desnutrición.
Cómo Revierte puede ayudarte a cuidar tu terreno biológico
El tratamiento oncológico se dirige al tumor.
El acompañamiento integrativo busca cuidar a la persona que atraviesa el tratamiento.
Esto incluye:
- Mantener peso y masa muscular cuando existe riesgo de desnutrición.
- Reducir ultraprocesados, alcohol y tabaco.
- Apoyar una alimentación nutritiva y tolerable.
- Vigilar glucosa, insulina y salud metabólica cuando corresponde.
- Prevenir o manejar estreñimiento, diarrea, náuseas y mucositis.
- Trabajar sueño, ansiedad y fatiga.
- Mantener movimiento seguro.
- Corregir deficiencias confirmadas.
- Revisar interacciones con suplementos.
- Facilitar la comunicación con oncología.
- Acompañar también la recuperación y la etapa de supervivencia.
Las guías de nutrición oncológica recomiendan evaluar el riesgo nutricional desde el diagnóstico y evitar que el paciente llegue a una pérdida importante de peso o músculo antes de intervenir. (PubMed)
Protocolo Revierte de 12 semanas para acompañamiento oncológico
Antes de empezar: evaluación y seguridad
Qué hacer
Antes de iniciar cambios alimentarios, ayunos o suplementos, registra:
- Tipo de cáncer.
- Localización.
- Histología.
- Estadio.
- Grado tumoral.
- Receptores hormonales, si aplica.
- Mutaciones o biomarcadores relevantes.
- Cirugías realizadas o programadas.
- Quimioterapia.
- Radioterapia.
- Inmunoterapia.
- Hormonoterapia.
- Terapias dirigidas.
- Fecha del próximo ciclo.
- Medicamentos de soporte.
- Peso actual.
- Peso habitual.
- Pérdida de peso durante los últimos 1, 3 y 6 meses.
- Circunferencia de brazo o composición corporal, si está disponible.
- Fuerza y movilidad.
- Apetito.
- Náuseas.
- Vómitos.
- Dolor.
- Diarrea o estreñimiento.
- Dificultad para tragar.
- Alteración del gusto.
- Mucositis.
- Salud oral.
- Sueño.
- Estado emocional.
- Consumo de alcohol y tabaco.
- Todos los suplementos y productos naturales.
Analíticas que pueden necesitar revisión:
- Hemograma con diferencial.
- Neutrófilos.
- Linfocitos.
- Plaquetas.
- Creatinina y eGFR.
- Urea.
- Sodio, potasio y magnesio.
- AST, ALT y GGT.
- Fosfatasa alcalina.
- Bilirrubina.
- Albúmina.
- Glucosa.
- Hemoglobina A1c.
- Insulina, según contexto.
- PCR.
- Ferritina.
- Hierro y saturación de transferrina.
- Vitamina B12.
- Folato.
- Vitamina D.
- Calcio y fósforo.
- Marcadores tumorales solo cuando sean pertinentes para ese cáncer.
Por qué importa
No debe recomendarse el mismo plan a una persona con cáncer localizado y buen estado nutricional que a otra con enfermedad avanzada, vómitos, dificultad para tragar o pérdida muscular.
La pérdida involuntaria de peso y masa muscular puede reducir la tolerancia al tratamiento y afectar la función física. La caquexia es un síndrome complejo que no se corrige simplemente pidiendo al paciente que “coma más”. (PubMed)
Cómo empezar
Haz una hoja con cinco indicadores:
- Peso.
- Apetito del 0 al 10.
- Energía del 0 al 10.
- Fuerza del 0 al 10.
- Síntoma principal del tratamiento.
Actualízala una vez por semana.
Señales de alerta
Busca atención médica inmediata si aparece:
- Fiebre durante quimioterapia o inmunosupresión.
- Temperatura de 38 °C o más, según indicación del centro oncológico.
- Escalofríos intensos.
- Sangrado.
- Moretones inexplicables.
- Falta de aire.
- Dolor en el pecho.
- Confusión.
- Debilidad de un lado del cuerpo.
- Convulsiones.
- Dolor nuevo e intenso.
- Vómitos persistentes.
- Incapacidad para beber.
- Diarrea intensa.
- Ausencia de orina o disminución marcada.
- Deshidratación.
- Ictericia.
- Reacción después de una infusión.
- Inflamación de una pierna.
- Dolor de pantorrilla.
- Dificultad para tragar líquidos.
- Pérdida rápida de peso.
- Mucositis que impide alimentarse.
- Estreñimiento acompañado de vómitos y distensión.
- Pensamientos de autolesión.
Paso 1: mantén el tratamiento oncológico como eje principal
Qué hacer
- Sigue el plan indicado por oncología.
- Conoce el objetivo del tratamiento.
- Pregunta si la intención es curativa, de control o paliativa.
- Solicita una copia de anatomía patológica.
- Lleva una lista de medicamentos y suplementos.
- Informa antes de empezar cualquier producto natural.
- Pregunta qué síntomas deben reportarse de inmediato.
- No cambies dosis ni retrases ciclos por decisión propia.
Por qué importa
Algunos cánceres tienen altas probabilidades de control o curación con cirugía, quimioterapia, radioterapia o tratamientos dirigidos.
Retrasar un tratamiento eficaz para probar una estrategia no comprobada puede disminuir oportunidades importantes.
Cómo empezar
Lleva estas preguntas a tu consulta:
- ¿Qué tipo exacto de cáncer tengo?
- ¿Cuál es el estadio?
- ¿Cuál es el objetivo del tratamiento?
- ¿Qué efectos secundarios debemos vigilar?
- ¿Qué suplementos debo evitar?
- ¿Qué síntomas requieren urgencias?
- ¿Cómo cuidaremos mi nutrición y mi masa muscular?
Paso 2: protege peso, músculo y capacidad funcional
Qué hacer
Registra el peso una vez por semana.
Asegura proteína suficiente con alimentos tolerados:
- Huevos.
- Pollo.
- Pescado.
- Carne.
- Mariscos.
- Caldos con proteína.
- Otras fuentes aprobadas según el caso.
Distribuye la proteína en dos o tres comidas.
Añade ejercicios de fuerza cuando sea seguro:
- Sentarse y levantarse de una silla.
- Empuje contra la pared.
- Bandas elásticas.
- Caminata.
- Ejercicios supervisados.
Solicita evaluación nutricional si:
- Has perdido más del 5 % de tu peso.
- Comes menos de la mitad de lo habitual.
- Tienes dificultad para tragar.
- Tienes diarrea o vómitos persistentes.
- Estás perdiendo fuerza.
- La ropa queda notablemente más holgada.
Por qué importa
En oncología, perder peso rápidamente no siempre representa una mejoría metabólica.
Puede significar pérdida de músculo, desnutrición o caquexia.
Las guías recomiendan identificar temprano el riesgo nutricional, asegurar un aporte adecuado de energía y proteína y adaptar la alimentación a los síntomas y al tratamiento. (PubMed)
Cómo empezar
Esta semana registra:
- Peso.
- Número de comidas.
- Cantidad aproximada de proteína.
- Fuerza al levantarte de una silla.
- Distancia que puedes caminar.
Paso 3: aplica nutrición antiinflamatoria sin antinutrientes de forma individualizada
Qué hacer
Cuando el estado nutricional lo permite, elimina:
- Azúcar.
- Refrescos.
- Jugos azucarados.
- Alcohol.
- Gluten.
- Pan.
- Pasta.
- Harinas.
- Cereales.
- Maíz.
- Avena.
- Arroz.
- Lácteos convencionales.
- Soya.
- Legumbres.
- Frutos secos.
- Semillas.
- Aceites industriales.
- Frituras.
- Embutidos.
- Productos ultraprocesados.
Prioriza:
- Proteína de buena calidad.
- Vegetales cocidos según tolerancia.
- Aguacate.
- Aceite de oliva extra virgen.
- Aceitunas.
- Aceite de coco.
- Ghee, si se tolera.
- Caldos.
- Agua.
- Infusiones.
- Alimentos simples y recién preparados.
Tubérculos o carbohidratos naturales pueden incorporarse de manera individualizada cuando existe:
- Pérdida de peso.
- Alta demanda energética.
- Bajo apetito.
- Entrenamiento.
- Riesgo de desnutrición.
- Hipoglucemia.
- Necesidad de aumentar calorías.
Por qué importa
El objetivo no es convertir la alimentación en otro motivo de miedo.
La prioridad es reducir ultraprocesados, alcohol, exceso de azúcar y alimentos poco nutritivos, sin provocar desnutrición.
Durante el tratamiento activo, la evidencia para dietas muy restrictivas es limitada. Las recomendaciones deben adaptarse a tolerancia, peso y objetivos clínicos. (PubMed)
Cómo empezar
Usa esta fórmula:
Proteína + vegetal tolerado + grasa saludable
Ejemplos:
- Huevos con calabacín y aguacate.
- Pollo con zanahoria cocida y aceite de oliva.
- Pescado con espinaca cocida.
- Carne con auyama, si está indicada.
- Caldo de pollo con vegetales suaves.
Paso 4: no intentes “matar de hambre” al tumor
Qué hacer
Reduce azúcar y harinas para mejorar la calidad alimentaria y el control metabólico.
Pero no interpretes que dejar todo carbohidrato puede eliminar un tumor por sí solo.
Revisa:
- Glucosa.
- A1c.
- Insulina, si procede.
- Peso.
- Cintura.
- Hígado graso.
- Uso de corticoides.
- Medicamentos que elevan glucosa.
Considera una estrategia baja en carbohidratos solo cuando:
- El paciente mantiene peso y músculo.
- El oncólogo la conoce.
- No existe caquexia.
- No hay vómitos ni deshidratación.
- No interfiere con el tratamiento.
- Puede monitorizarse.
Por qué importa
El metabolismo tumoral es complejo.
El cuerpo también necesita glucosa y otros combustibles para cerebro, músculo, células inmunitarias y recuperación.
Una estrategia metabólica no sustituye un tratamiento antitumoral.
Cómo empezar
Elimina primero azúcar añadida y bebidas azucaradas.
No inicies cetosis estricta durante tratamiento sin evaluación clínica.
Paso 5: evita ayunos agresivos cuando existe riesgo nutricional
Qué hacer
No hagas ayuno prolongado si existe:
- Pérdida de peso.
- Caquexia.
- Sarcopenia.
- Bajo apetito.
- Deshidratación.
- Enfermedad renal.
- Enfermedad hepática.
- Diabetes tratada.
- Cirugía próxima.
- Quimioterapia con vómitos.
- Mucositis.
- Fragilidad.
- Embarazo.
- Bajo peso.
Una ventana nocturna moderada puede considerarse en pacientes estables, sin riesgo nutricional y con aprobación clínica.
Por qué importa
En cirugía y tratamiento activo debe evitarse el ayuno innecesariamente prolongado cuando aumenta el riesgo de desnutrición o dificulta la recuperación. (PubMed)
Cómo empezar
Primero organiza horarios.
No comas durante toda la noche por costumbre, pero tampoco omitas comidas necesarias para mantener peso y fuerza.
Paso 6: adapta la alimentación a los efectos secundarios
Qué hacer
Si hay náuseas
- Come porciones pequeñas.
- Evita olores intensos.
- Usa alimentos fríos o tibios.
- Evita comidas muy grasas.
- Mantén hidratación.
- Toma los antieméticos indicados.
Si hay mucositis
- Usa alimentos blandos.
- Evita picantes.
- Evita alcohol.
- Evita alimentos muy calientes.
- Evita cítricos si producen ardor.
- Mantén higiene oral suave.
- Solicita tratamiento temprano.
Si hay diarrea
- Aumenta líquidos y electrolitos según indicación.
- Reduce temporalmente grasa y fibra irritante.
- Evita magnesio laxante.
- Reporta diarrea durante inmunoterapia.
- No atribuyas diarrea intensa a una “limpieza”.
Si hay estreñimiento
- Aumenta agua si está permitido.
- Camina.
- Revisa opioides y antieméticos.
- Considera magnesio o laxante solo con autorización.
- Evita fibra si hay obstrucción o impactación.
Si cambia el sabor
- Prueba distintas temperaturas.
- Usa cubiertos no metálicos si hay sabor metálico.
- Marina proteínas con hierbas permitidas.
- Mantén higiene oral.
Por qué importa
Comer “perfecto” no sirve si el paciente no logra mantener hidratación, peso o proteína.
Cómo empezar
Elige el síntoma que más limita tu alimentación y adapta primero esa comida.
Paso 7: mantén movimiento y fuerza
Qué hacer
Cuando oncología lo autorice:
- Evita permanecer inmóvil todo el día.
- Camina de 5 a 30 minutos según tolerancia.
- Realiza fuerza 2 o 3 veces por semana.
- Trabaja movilidad.
- Añade ejercicios respiratorios.
- Solicita fisioterapia si existe neuropatía, debilidad o linfedema.
- Adapta el ejercicio si hay metástasis óseas, anemia, fiebre o plaquetas bajas.
Por qué importa
El ejercicio aeróbico y de fuerza durante y después del tratamiento puede mejorar capacidad física, fatiga, ansiedad, calidad de vida y función. (PubMed)
Cómo empezar
Semana 1:
- Camina 5 a 10 minutos.
- Haz 5 repeticiones de sentarte y levantarte.
- Registra cómo te sientes durante las 24 horas siguientes.
Paso 8: cuida el sueño y la salud emocional
Qué hacer
- Mantén un horario de sueño.
- Reduce pantallas en la noche.
- Toma luz natural por la mañana.
- Habla sobre el miedo.
- Solicita psicooncología.
- Practica respiración lenta.
- Usa meditación, relajación o yoga adaptado.
- Busca apoyo familiar o comunitario.
- Considera cuidados paliativos desde etapas tempranas cuando exista enfermedad avanzada o síntomas complejos.
Por qué importa
El miedo, la depresión y el insomnio no son debilidad.
Las intervenciones de atención plena, relajación, yoga y otras terapias mente-cuerpo pueden ayudar a reducir ansiedad y depresión como apoyo al tratamiento oncológico. (PubMed)
Cómo empezar
Haz 5 minutos de respiración lenta dos veces al día.
Pide ayuda si el miedo te impide dormir, comer o seguir el tratamiento.
Paso 9: protege la salud oral
Qué hacer
Revisa:
- Caries.
- Gingivitis.
- Periodontitis.
- Dolor dental.
- Prótesis.
- Infecciones.
- Mucositis.
- Sequedad.
- Hongos.
- Sangrado.
- Dificultad para tragar.
Antes de tratamientos de cabeza y cuello, bifosfonatos o denosumab, solicita evaluación dental cuando corresponda.
Usa:
- Cepillo suave.
- Higiene frecuente.
- Enjuagues indicados por el equipo.
- Hidratación.
- Tratamiento temprano de infecciones.
Por qué importa
Una infección dental durante neutropenia o inmunosupresión puede complicarse.
La boca también influye en la capacidad de alimentarse.
Cómo empezar
Agenda una revisión odontológica coordinada con oncología, especialmente si hay dolor, sangrado o tratamiento óseo planificado.
Paso 10: cuida intestino y microbiota con prudencia
Qué hacer
Registra:
- Frecuencia de evacuación.
- Forma de heces.
- Distensión.
- Dolor.
- Diarrea.
- Estreñimiento.
- Uso de antibióticos.
- Infecciones.
- Tolerancia a grasas.
- Mucositis gastrointestinal.
No inicies probióticos automáticamente si existe:
- Neutropenia severa.
- Catéter central.
- Trasplante.
- Inmunosupresión intensa.
- Sepsis.
- Barrera intestinal gravemente dañada.
Por qué importa
El tratamiento puede alterar la digestión y la microbiota, pero la seguridad de cada producto depende del estado inmunitario.
Cómo empezar
Primero regula evacuación, hidratación y tolerancia alimentaria.
Después valora probióticos o antimicrobianos con el equipo clínico.
Paso 11: elimina tabaco y alcohol
Qué hacer
- Suspende tabaco.
- Evita vapeo.
- Elimina alcohol durante el tratamiento.
- Evita humo de segunda mano.
- Solicita apoyo farmacológico o psicológico para dejar de fumar.
Por qué importa
El tabaco aumenta complicaciones, riesgo cardiovascular y riesgo de nuevos tumores.
Las recomendaciones de supervivencia también aconsejan evitar alcohol o limitarlo estrictamente según el tipo de cáncer y el tratamiento. (PubMed)
Cómo empezar
Define una fecha para dejar el tabaco.
Retira alcohol de casa.
Paso 12: revisa suplementos e interacciones
Qué hacer
No empieces todos los suplementos a la vez.
Suplemento o apoyo | Uso posible | Precauciones principales |
|---|---|---|
Vitamina D | Corregir deficiencia | Medir 25-OH-D, calcio, riñón y PTH cuando corresponda |
Magnesio | Sueño, estreñimiento, calambres | Riñón, diarrea, interacciones |
Vitamina B12 | Deficiencia, anemia o neuropatía seleccionada | Confirmar causa y laboratorio |
Folato | Deficiencia documentada | Revisar medicamentos antifolato |
Zinc | Deficiencia, gusto y reparación | Exceso puede reducir cobre |
Omega-3 | Triglicéridos, inflamación y nutrición | Anticoagulantes, plaquetas, cirugía |
Proteína en polvo | Mantener aporte cuando cuesta comer | Calidad, riñón, tolerancia |
Creatina | Preservación muscular seleccionada | Función renal e hidratación |
Melatonina | Sueño | Sedación e interacciones |
Hongos medicinales | Uso seleccionado | Inmunoterapia, trasplante, alergias, anticoagulantes |
Curcumina | Apoyo complementario | Anticoagulación, vesícula e interacciones CYP |
NAC | Apoyo antioxidante seleccionado | Momento de quimio/radioterapia, asma, anticoagulantes |
Hierbas adaptógenas | Fatiga o estrés seleccionados | Hormonoterapia, inmunoterapia, hígado, CYP/P-gp |
Por qué importa
Los suplementos antioxidantes o herbales pueden interactuar con quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia, anticoagulantes y terapias dirigidas.
Un estudio observacional en pacientes con cáncer de mama encontró asociaciones preocupantes entre algunos suplementos usados durante quimioterapia y los resultados clínicos; esto refuerza la necesidad de revisar cada producto con oncología. (PubMed)
Cómo empezar
Entrega al oncólogo una lista con:
- Nombre.
- Marca.
- Ingredientes.
- Dosis.
- Horario.
- Motivo de uso.
Paso 13: mide el progreso más allá del tumor
Qué hacer
Cada semana registra:
- Peso.
- Apetito.
- Fuerza.
- Pasos o caminata.
- Sueño.
- Dolor.
- Evacuaciones.
- Náuseas.
- Estado emocional.
- Capacidad para realizar actividades.
- Efectos secundarios.
- Adherencia al tratamiento.
Por qué importa
Los estudios de imagen y los marcadores tumorales son importantes, pero no muestran por sí solos cómo está tolerando el cuerpo el proceso.
Cómo empezar
Elige tres objetivos funcionales:
- Caminar.
- Comer mejor.
- Dormir.
- Mantener peso.
- Reducir un síntoma.
Resumen operativo de 12 semanas
Semanas 1–2: seguridad y punto de partida
- Confirmar diagnóstico, etapa y tratamiento.
- Revisar medicamentos y suplementos.
- Medir peso y apetito.
- Evaluar riesgo de desnutrición.
- Retirar alcohol, tabaco y ultraprocesados.
- Iniciar caminatas suaves.
- Organizar apoyo emocional.
Semanas 3–4: nutrición y tolerancia
- Aplicar alimentación antiinflamatoria adaptada.
- Asegurar proteína.
- Tratar náuseas, diarrea, estreñimiento o mucositis.
- Revisar boca y dientes.
- Mantener hidratación.
- Evitar ayuno si hay pérdida de peso.
Semanas 5–8: fuerza y terreno metabólico
- Añadir ejercicio de fuerza.
- Revisar glucosa, función hepática y renal.
- Corregir deficiencias.
- Trabajar sueño.
- Evaluar intestino.
- Introducir suplementos solo después de revisar interacciones.
Semanas 9–12: consolidación
- Revisar peso y masa muscular.
- Ajustar alimentación según tratamiento.
- Repetir analíticas indicadas.
- Evaluar fatiga y calidad de vida.
- Diseñar plan para la siguiente fase.
- Mantener coordinación con oncología.
Lo que está en juego
Si sigues improvisando
Puedes iniciar dietas o ayunos que favorezcan pérdida muscular.
Puedes combinar suplementos con medicamentos sin conocer las interacciones.
También puedes dedicar tanta energía a combatir la comida que pierdas de vista el tratamiento, la nutrición, el descanso y tu calidad de vida.
Si sigues el protocolo
Puedes llegar al tratamiento con más información.
Puedes proteger mejor tu peso y tus músculos.
Puedes adaptar la alimentación a tus síntomas.
Puedes reducir riesgos de interacción.
Puedes mantener movimiento.
Puedes cuidar sueño, boca e intestino.
Puedes sentirte más acompañado durante una etapa difícil.
Llamado a la acción y transformación
Empieza hoy:
- Escribe el nombre exacto, estadio y tratamiento de tu cáncer.
- Haz una lista completa de medicamentos y suplementos.
- Registra tu peso, apetito y fuerza.
- Revisa el plan con oncología antes de hacer ayunos o usar suplementos.
Este protocolo es educativo.
Las necesidades individuales pueden variar.
No inicies, suspendas ni retrases tratamientos oncológicos, medicamentos o suplementos sin orientación profesional.
Referencias médicas, científicas y nutricionales
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