Enfermedad de Crohn

Una estrategia integral para controlar brotes, proteger el intestino y sostener la remisión

Vivir con enfermedad de Crohn puede sentirse impredecible.

Hay días en los que puedes comer y moverte con cierta normalidad.

Otros días aparecen dolor, diarrea, urgencia, inflamación, pérdida de apetito, fatiga o miedo a salir de casa.

También puede existir preocupación por:

  • Sangrado.
  • Fístulas.
  • Abscesos.
  • Estenosis.
  • Cirugía.
  • Pérdida de peso.
  • Efectos secundarios de medicamentos.
  • Riesgo de que la enfermedad avance sin que lo notes.

La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria inmunomediada que puede afectar cualquier parte del aparato digestivo, desde la boca hasta el ano.

Puede comprometer todo el grosor de la pared intestinal, por lo que puede producir estrechamientos, fístulas, abscesos y enfermedad perianal.

En Revierte trabajamos para reducir la carga inflamatoria, proteger la nutrición, preservar músculo, identificar deficiencias y acompañar el tratamiento gastroenterológico.

La alimentación y los suplementos no reemplazan los medicamentos biológicos, inmunomoduladores, corticosteroides de inducción ni la cirugía cuando están indicados. El tratamiento moderno busca controlar síntomas y también lograr mejoría objetiva de la inflamación. (PubMed)

Cómo Revierte puede ayudarte a proteger tu intestino y tu calidad de vida

No todas las personas con Crohn tienen el mismo patrón.

Es necesario conocer:

  • Localización de la enfermedad.
  • Intensidad.
  • Presencia de estenosis.
  • Fístulas.
  • Abscesos.
  • Enfermedad perianal.
  • Cirugías previas.
  • Respuesta a medicamentos.
  • Estado nutricional.
  • Edad.
  • Embarazo.
  • Riesgo de complicaciones.

El objetivo no es solamente que desaparezca la diarrea.

También buscamos:

  • Reducir inflamación.
  • Evitar daño estructural.
  • Prevenir hospitalizaciones.
  • Disminuir necesidad de corticoides.
  • Mantener peso.
  • Conservar músculo.
  • Corregir anemia y deficiencias.
  • Proteger hueso.
  • Mejorar sueño y función.

Protocolo Revierte de 12 semanas para enfermedad de Crohn

Antes de empezar: evaluación y seguridad

Qué hacer

Registra:

  • Número de evacuaciones.
  • Sangre.
  • Moco.
  • Dolor.
  • Fiebre.
  • Urgencia.
  • Evacuaciones nocturnas.
  • Pérdida de peso.
  • Apetito.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Distensión.
  • Dolor perianal.
  • Secreción.
  • Lesiones en la piel.
  • Dolor articular.
  • Síntomas oculares.
  • Fatiga.
  • Medicamentos.
  • Corticoides utilizados.
  • Cirugías.
  • Tabaquismo.

Evaluación posible:

  • Hemograma.
  • PCR.
  • VSG.
  • Calprotectina fecal.
  • Ferritina.
  • Hierro.
  • Saturación de transferrina.
  • B12.
  • Folato.
  • Vitamina D.
  • Magnesio.
  • Zinc.
  • Albúmina.
  • Función renal.
  • Función hepática.
  • Electrolitos.
  • Glucosa.
  • Pruebas para C. difficile.
  • Estudios de heces cuando corresponda.
  • Colonoscopia.
  • Enterorresonancia.
  • Enterotomografía.
  • Ecografía intestinal.
  • Evaluación perianal.
  • Densitometría.

Las guías actuales recomiendan integrar síntomas, biomarcadores, endoscopia e imagen para valorar actividad y complicaciones. (PubMed)

Cómo empezar

Reúne:

  • Última colonoscopia.
  • Última imagen del intestino delgado.
  • Calprotectina.
  • PCR.
  • Lista de medicamentos.
  • Peso actual.
  • Peso habitual.

Señales de alerta

Busca atención médica inmediata si presentas:

  • Dolor abdominal intenso o progresivo.
  • Distensión con vómitos.
  • Incapacidad para expulsar gases.
  • Fiebre.
  • Sangrado abundante.
  • Deshidratación.
  • Taquicardia.
  • Confusión.
  • Absceso perianal.
  • Dolor perianal intenso.
  • Secreción purulenta.
  • Masa abdominal.
  • Pérdida rápida de peso.
  • Diarrea intensa.
  • Signos de sepsis.
  • Dolor ocular o pérdida visual.
  • Falta de aire.
  • Hinchazón de una pierna.
  • Embarazo con brote activo.

Paso 1: mantén el tratamiento dirigido a controlar la inflamación

Qué hacer

No suspendas por tu cuenta:

  • Biológicos.
  • Inhibidores JAK.
  • Inmunomoduladores.
  • Metotrexato.
  • Azatioprina.
  • Corticoides.
  • Budesonida.
  • Antibióticos.
  • Otros medicamentos.

El tratamiento puede incluir:

  • Corticosteroides para inducir respuesta.
  • Biológicos anti-TNF.
  • Vedolizumab.
  • Ustekinumab.
  • Risankizumab.
  • Upadacitinib.
  • Inmunomoduladores seleccionados.
  • Cirugía cuando existe complicación.

Los corticoides no deben utilizarse como terapia de mantenimiento a largo plazo.

La mesalazina tiene un papel limitado en Crohn y no se recomienda como tratamiento eficaz para la mayoría de los cuadros activos. (PubMed)

Por qué importa

Sentirte mejor no garantiza que la inflamación haya desaparecido.

La enfermedad puede progresar de forma silenciosa.

Cómo empezar

Pregunta:

  • ¿Cuál es mi objetivo terapéutico?
  • ¿Cómo mediremos la inflamación?
  • ¿Cuándo repetiremos calprotectina?
  • ¿Cuándo necesito endoscopia o imagen?
  • ¿Estoy dependiendo de corticoides?

Paso 2: mide inflamación, no solo síntomas

Qué hacer

El seguimiento puede incluir:

  • Frecuencia de evacuaciones.
  • Dolor.
  • Peso.
  • PCR.
  • Calprotectina.
  • Hemoglobina.
  • Albúmina.
  • Endoscopia.
  • Imagen del intestino delgado.

Por qué importa

El enfoque de tratamiento dirigido a objetivos busca:

  • Respuesta clínica.
  • Remisión clínica.
  • Normalización progresiva de biomarcadores.
  • Cicatrización endoscópica.
  • Control de complicaciones.

La normalización de síntomas es importante, pero no siempre se correlaciona completamente con la inflamación intestinal. (PubMed)

Cómo empezar

Define con gastroenterología un calendario de control.

Paso 3: aplica nutrición antiinflamatoria sin antinutrientes

Qué hacer

Durante la fase inicial elimina:

  • Gluten.
  • Cereales.
  • Arroz.
  • Maíz.
  • Avena.
  • Quinoa.
  • Legumbres.
  • Soya.
  • Lácteos convencionales.
  • Frutos secos.
  • Semillas.
  • Azúcar.
  • Alcohol.
  • Ultraprocesados.
  • Aceites industriales.
  • Embutidos.
  • Frituras.
  • Emulsificantes y espesantes industriales cuando sea posible.

Prioriza:

  • Huevos si se toleran.
  • Pollo.
  • Carne.
  • Pescado.
  • Mariscos.
  • Caldos.
  • Aceite de oliva.
  • Aguacate.
  • Ghee.
  • Vegetales según actividad y anatomía intestinal.

En remisión y sin estenosis

  • Amplía vegetales progresivamente.
  • Usa preparaciones cocidas y crudas según tolerancia.
  • Mantén diversidad.

Durante un brote

  • Usa vegetales cocidos.
  • Retira cáscaras y fibras duras.
  • Reduce volumen.
  • Come porciones pequeñas.
  • Mantén proteína.

Si existe estenosis

  • Evita grandes trozos fibrosos.
  • Evita cáscaras.
  • Evita vegetales crudos difíciles de masticar.
  • Usa purés, cremas y preparaciones blandas.
  • Sigue las indicaciones del equipo quirúrgico o gastroenterológico.

Por qué importa

La dieta debe adaptarse a la fase de la enfermedad.

Una alimentación muy fibrosa puede ser adecuada para una persona en remisión y peligrosa para otra con estenosis.

La nutrición es parte importante del cuidado, pero no debe reemplazar el tratamiento antiinflamatorio. (PubMed)

Paso 4: previene la desnutrición y conserva músculo

Qué hacer

Registra:

  • Peso.
  • Pérdida de peso.
  • Fuerza.
  • Apetito.
  • Cantidad de proteína.
  • Número de comidas.
  • Fatiga.

Durante enfermedad activa, las necesidades de proteína pueden aumentar.

Una orientación general utilizada en enfermedad inflamatoria activa es aproximadamente:

  • 1.2 a 1.5 g de proteína por kilogramo de peso al día.

Esto debe individualizarse según riñón, hígado, edad, actividad y estado nutricional. (PubMed)

Por qué importa

La inflamación, la diarrea, el dolor y la restricción alimentaria pueden producir:

  • Pérdida muscular.
  • Anemia.
  • Deficiencias.
  • Menor tolerancia al tratamiento.
  • Peor recuperación quirúrgica.

Cómo empezar

Incluye proteína real en cada comida.

Solicita nutrición clínica si estás perdiendo peso.

Paso 5: considera nutrición enteral en casos seleccionados

Qué hacer

La nutrición enteral exclusiva puede utilizarse especialmente en niños y adolescentes para inducir remisión.

En adultos puede considerarse según:

  • Preferencias.
  • Estado nutricional.
  • Actividad.
  • Necesidad de evitar esteroides.
  • Preparación para cirugía.
  • Disponibilidad de seguimiento.

La dieta de exclusión para Crohn combinada con nutrición enteral parcial es otra estrategia estudiada, especialmente en pacientes jóvenes. (PubMed)

Por qué importa

No todas las personas necesitan alimentación exclusivamente líquida.

Pero puede ser una herramienta terapéutica y nutricional en contextos específicos.

Cómo empezar

No sustituyas todas las comidas por fórmulas sin evaluación nutricional.

Paso 6: deja de fumar

Qué hacer

  • Suspende cigarrillos.
  • Evita vapeo.
  • Evita humo de segunda mano.
  • Solicita apoyo farmacológico.
  • Usa terapia conductual.

Por qué importa

Fumar se asocia con peor evolución de la enfermedad de Crohn, más brotes, cirugías y recurrencia después de cirugía.

Cómo empezar

Define una fecha para dejarlo.

Paso 7: evita antiinflamatorios innecesarios

Qué hacer

Evita el uso frecuente de:

  • Ibuprofeno.
  • Naproxeno.
  • Diclofenaco.
  • Ketorolaco.
  • Otros AINE.

No suspendas aspirina indicada por enfermedad cardiovascular sin supervisión.

Por qué importa

Los AINE pueden aumentar el riesgo de irritación o exacerbación intestinal en personas susceptibles.

Cómo empezar

Pregunta por alternativas para dolor articular, menstrual o muscular.

Paso 8: trata diarrea, estenosis y enfermedad perianal según la causa

Qué hacer

Si hay diarrea

Revisa:

  • Inflamación.
  • C. difficile.
  • Otras infecciones.
  • Malabsorción de ácidos biliares.
  • SIBO.
  • Resección intestinal.
  • Medicamentos.

Si hay estenosis

  • Evalúa imagen.
  • No uses fibra agresiva.
  • Vigila vómitos y distensión.
  • Considera dilatación o cirugía.

Si hay fístula o absceso

  • Requiere imagen.
  • Drenaje cuando corresponda.
  • Antibióticos seleccionados.
  • Tratamiento biológico.
  • Cirugía.

Si existe enfermedad perianal

  • Solicita evaluación especializada.
  • No manipules ni drenes lesiones en casa.
  • Considera resonancia de pelvis.
  • Coordina gastroenterología y cirugía colorrectal.

Por qué importa

Un absceso no se resuelve con dieta ni suplementos.

Cómo empezar

Reporta dolor perianal nuevo, fiebre o secreción.

Paso 9: corrige anemia y deficiencias

Qué hacer

Revisa:

  • Ferritina.
  • Saturación de transferrina.
  • Hemoglobina.
  • B12.
  • Folato.
  • Vitamina D.
  • Zinc.
  • Magnesio.
  • Calcio.
  • Albúmina.

El hierro intravenoso suele preferirse cuando existe:

  • Inflamación activa.
  • Anemia moderada o severa.
  • Mala tolerancia oral.
  • Mala absorción.
  • Necesidad de corrección rápida. (PubMed)

Si existe enfermedad o resección del íleon, aumenta el riesgo de:

  • Deficiencia de B12.
  • Diarrea por ácidos biliares.
  • Cálculos renales.
  • Deficiencia de vitaminas liposolubles.

Cómo empezar

No tomes hierro sin saber si la anemia se debe realmente a falta de hierro.

Paso 10: protege hueso

Qué hacer

Revisa:

  • Vitamina D.
  • Calcio.
  • PTH.
  • Uso acumulado de corticoides.
  • Fracturas.
  • Menopausia.
  • Densitometría.
  • Fuerza.
  • Equilibrio.

Por qué importa

La inflamación, los corticoides, la malabsorción y el bajo peso aumentan el riesgo de pérdida ósea.

Cómo empezar

Añade fuerza progresiva cuando la enfermedad esté estable.

Paso 11: vacunas y prevención de infecciones

Qué hacer

Antes de inmunosupresión intensa, revisa:

  • Tuberculosis.
  • Hepatitis B.
  • Hepatitis C.
  • VIH según riesgo.
  • Vacunas.
  • Varicela.
  • Herpes zóster.
  • Neumococo.
  • Influenza.
  • HPV.
  • Hepatitis A y B.

Las vacunas vivas pueden estar contraindicadas durante determinados tratamientos inmunosupresores. (PubMed)

Cómo empezar

Lleva tu registro de vacunas a gastroenterología.

Paso 12: movimiento, sueño y salud emocional

Qué hacer

  • Camina.
  • Entrena fuerza.
  • Mantén movilidad.
  • Reduce tiempo sentado.
  • Trata ansiedad.
  • Solicita apoyo psicológico.
  • Duerme en horario estable.
  • Evalúa apnea.
  • Usa técnicas de respiración.

Por qué importa

La actividad física puede ayudar a conservar músculo, hueso y función.

La ansiedad y la depresión son frecuentes y pueden empeorar la percepción de síntomas y la adherencia.

Cómo empezar

Camina 10 minutos cinco días esta semana.

Paso 13: suplementación estratégica

Suplemento

Indicación posible

Precauciones

Vitamina D

Deficiencia y salud ósea

Controlar calcio y riñón

Vitamina B12

Enfermedad o resección ileal

Definir vía y frecuencia

Hierro

Deficiencia confirmada

El oral puede irritar; considerar intravenoso

Folato

Deficiencia o uso de metotrexato

Separar según pauta médica

Zinc

Diarrea o deficiencia

Vigilar cobre

Magnesio

Deficiencia o calambres

Puede aumentar diarrea

Calcio

Ingesta insuficiente y riesgo óseo

Cálculos y función renal

Omega-3

Triglicéridos o apoyo cardiometabólico

No está demostrado para mantener remisión de Crohn

Glutamina

No es tratamiento estándar

Evidencia insuficiente en Crohn

Probióticos

No uso rutinario en Crohn

Evidencia insuficiente para inducir o mantener remisión

Curcumina

Evidencia limitada en Crohn

Anticoagulantes y vesícula

Por qué importa

Algunos suplementos corrigen deficiencias, pero los probióticos, omega-3 y glutamina no han demostrado sustituir los tratamientos médicos para Crohn. (PubMed)

Cómo empezar

Prioriza deficiencias confirmadas.

Paso 14: vigilancia de cáncer colorrectal

Qué hacer

Si Crohn afecta el colon, la vigilancia endoscópica se programa según:

  • Duración de la enfermedad.
  • Extensión.
  • Actividad.
  • Antecedentes familiares.
  • Presencia de colangitis esclerosante primaria.
  • Hallazgos previos.

En muchos pacientes con compromiso colónico, la vigilancia comienza alrededor de 8 años después del inicio de la enfermedad, con intervalos ajustados al riesgo. (PubMed)

Cómo empezar

Pregunta cuándo corresponde tu próxima colonoscopia de vigilancia.

Resumen operativo de 12 semanas

Semanas 1–2: medir y estabilizar

  • Registrar evacuaciones, dolor y peso.
  • Revisar calprotectina y PCR.
  • Mantener tratamiento.
  • Descartar infección.
  • Aplicar nutrición adaptada.
  • Evitar tabaco y AINE.

Semanas 3–4: nutrición y deficiencias

  • Asegurar proteína.
  • Revisar hierro, B12, D y zinc.
  • Adaptar fibra.
  • Tratar diarrea según causa.
  • Añadir movimiento suave.

Semanas 5–8: control objetivo

  • Repetir biomarcadores.
  • Ajustar tratamiento con gastroenterología.
  • Trabajar fuerza.
  • Revisar hueso.
  • Actualizar vacunas.
  • Atender salud emocional.

Semanas 9–12: consolidación

  • Comparar síntomas y marcadores.
  • Ampliar alimentos según tolerancia.
  • Reducir corticoides solo con supervisión.
  • Evaluar endoscopia o imagen.
  • Diseñar mantenimiento.
  • Planificar vigilancia.

Lo que está en juego

Si sigues improvisando

Puedes confundir mejoría de síntomas con remisión.

Puedes retrasar el tratamiento de una estenosis, fístula o absceso.

También puedes perder peso y músculo con una dieta demasiado restrictiva.

Si sigues el protocolo

Puedes medir mejor la inflamación.

Puedes proteger tu nutrición.
Puedes reducir riesgo de complicaciones.
Puedes corregir anemia y deficiencias.
Puedes cuidar hueso y músculo.
Puedes adaptar la alimentación a tu anatomía.
Puedes trabajar con más claridad junto a gastroenterología.

Llamado a la acción y transformación

Empieza hoy:

  1. Reúne tu calprotectina, PCR, colonoscopia e imágenes.
  2. Registra peso y evacuaciones.
  3. Mantén tus medicamentos.
  4. Retira tabaco, alcohol, azúcar y ultraprocesados.
  5. Consulta si tienes dolor intenso, vómitos o síntomas perianales.

Este protocolo es educativo.

No inicies, suspendas ni cambies biológicos, inmunosupresores, corticoides, antibióticos o suplementos sin orientación profesional.

Referencias médicas, científicas y nutricionales

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